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Julián Alvarez y seis historias que no sabías del 9 de la Selección Argentina

Gloria Eterna. Así llamamos a esta sección en la que descubrimos las historias menos conocidas de los futbolistas que le bordaron estrellas a las camisetas de la Selección Argentina. Nuestros campeones del mundo, los que besaron la copa más brillante y deseada del mundo. Y esta vez llega el turno de Julián Alvarez, el pibe que llegó a Qatar con perfil bajo, como suplente de Lautaro Martínez, pero que cuando saltó a la cancha se despachó con voluntad, calidad y goles para transformarse en pieza clave del equipo de Lionel Scaloni, al punto de relegar al delantero del Inter de Italia.

Si ya venía con una exitosa cosecha desde que debutó en River (su primer vuelta olímpica fue nada más y nada menos que la Libertadores 2018), el cordobés también completó la triple corona con la Selección Argentina (Copa América, Finalísima y Copa del Mundo) y después de eso siguió sumando títulos con el Manchester City: cerró la temporada 2022/2023 con otro triplete, el de la Champions League, Premier League y FA Cup. Impresionante.

Pero detrás de esa máquina de hacer goles y cosechar medallas de oro, hay más historias menos conocidas en la vida de Julián Alvarez, el delantero de la Selección Argentina que ya se ganó el respeto en el fútbol europeo y hasta incluso se lo mencionó como un posible refuerzo del Real Madrid, que busca un 9 tras la partida de Karim Benzemá al fútbol árabe.

La camioneta que le regaló a su primer entrenador

Calchín es el pequeño pueblo de Córdoba donde nació Julián Alvarez un caloroso 31 de enero del 2000. Allí se crió, entre calles de tierra y la pelota, esa compañera que aprendió a querer incluso antes de caminar. Y ya más grandecito, Atlético Calchín fue el club que eligió para jugar al fútbol. Rafael Varas fue su entrenador, un vecino que, por supuesto, era DT por hobbie, pero se gana la vida con otros trabajos. Ya con Julián como figura del fútbol argentino, el hombre que vio dar los primeros pasos del 9 en una cancha abrió la puerta de su casa. Se encontró con Gustavo Alvarez, el papá de Julián, quien se bajó de una Renault Kangoo cero kilómetro. “Esto te lo manda Julián. Es para que puedas trabajar a la tarde en el pueblo”, le dijo y no pudo contener la emoción por ese gesto para hacer más fácil el reparto de alimentos por las calles de Calchín.

Julián Álvarez La camioneta que le regaló a su primer entrenador

De fanático a subirse al escenario para cantar con Los Caligaris

¿Cuál es la música que escuchás en el vestuario antes de los partidos?, le preguntaron a los jugadores del Manchester City en la previa a la final de la Champions League. “Los Caligaris”, respondió Julián Alvarez mientras el resto mencionaba desde Coldplay hasta Oasis. La banda cordobesa es la favorita del goleador de la Selección Argentina y siempre está primera en sus listas de Spotify. Tanto es su fanatismo que tocaron en la fiesta que Calchín preparó para recibir al delantero cuando regresó de Qatar.

Pero antes ya habían compartido escenario: si bien Julián pasaba horas escuchando sus canciones, nunca había podido ir a un recital de Los Caligaris por las concentraciones con River. Hasta que un fin de semañan libre coincidió con una presentación de la banda en Tecnópolis y allí estuvo Alvarez. “No me hagan subir porque soy tímido”, les dijo a los músicos en la previa, cuando pasó a saludarlos por los camarines. ¿Cómo terminó la historia? Con Julián en el escenario, no solo cantando sino que ¡hasta preparó fernet!

Una donación especial a la pensión de River antes de irse a Inglaterra

Si hay algo que se destaca de Julián Alvarez, más allá de sus cualidades futbolísticas, es la calidad humana como persona. Y así como tuvo ese gesto con su primer entrenador en un momento de post pandemia mientras buscaba sumar nuevas tareas de trabajo para subsistir, también mostró su don de gente antes de partir hacia Inglaterra. A River le regaló goles, esfuerzo y títulos, pero también dejó una donación muy importante para la pensión del club, allí donde él también vivió y forjó sus sueños. Un televisor de 75 pulgadas, un equipo de música, dos lavarropas y cuatro secarropas fueron los elementos que aportó el delantero de la Selección Argentina en su despedida de Núñez.

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¿Cómo nació el festejo que ya es una marca registrada?

Julián Alvarez ya es para todo el mundo la Araña. Ni el se acuerda cuándo lo empezaron a llamar así porque viene desde muy chiquito. “Nos quitaba la pelota siempre y era como una araña porque parecía que tenía varias patas”, contaron Rafael, uno de los hermanos de la Selección Argentina, y Gustavo, su papá, sobre el nacimiento del apodo. Primero fue Arañita, ahora ya es Araña con todas las letras. Pero el festejo de los goles con el típico gesto de Spiderman nació mucho después: en 2019, sus amigos de las Inferiores fueron los que le insistieron para que celebrara de esa manera. Y así fue como ya desde hace cuatro años esos tres dedos levantados son su marca registrada.

El caño que le hizo Messi

Faltaba poco para el Mundial de Rusia 2018. Julián Alvarez era todavía era un pibito, pero ya formaba parte de la Selección Argentina. Estaba en la Sub 20 y además hacía de sparring con el plantel de la Mayor. En el inicio de cada entrenamiento, Jorge Sampaoli había tomado una costumbre de Pep Guardiola: arrancar con un medio con seis jugadores con la pelota y dos tratando de recuperarla. Al cordobés, obviamente, le tocaba arrancar adentro de la ronda y en una de sus furiosas corridas para interceptar la pelota se descuidó un segundo y padeció con un caño. “El mejor caño que me hicieron en mi vida”, contó tiempo después. ¿Quién había sido el autor material de ese caño? Un tal Lionel Messi.

Chiqui Tapia, el socio de una cábala imperdible

Julián Álvarez y el chiqui tapia festejando el campeonato del mundo en qatar 2022

La Selección Argentina ganó el Mundial de Qatar 2022 por las atajadas del Dibu Martínez, por las maravillas de Leo Messi, por los goles de Julián Alvarez y muchos condimentos más que tuvo el equipo de Lionel Scaloni. Pero, claro, las cábalas también hicieron lo suyo. Esas costumbres que se repiten y a las que los jugadores se aferran cuando los resultados acompañan. Y la Araña tenía la suya e involucraba a Claudio Tapia, el presidente de la AFA.

“Antes del segundo partido, después de perder contra Arabia Saudita, fuimos a jugar al truco en la pieza de Chiqui. Y como le ganamos a México, quedó de cábala. Siempre jugábamos al truco en su habitación y cuando terminábamos nos sacábamos siempre la misma foto“, contó Julián, que tenía de compañeros a Enzo Fernández y Lautaro Martínez; mientras que Tapia jugaba con el peluquero del plantel y Luciano Nakis, directivo de Deportivo Armenio.

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